viernes, 4 de octubre de 2013

EDUCACION Y LA BRECHA ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA LABORAL MINERA (*)


Pese a los problemas que afronta la industria minera por la baja del precio de los metales, se vislumbran proyectos que deben empezar a operar en el corto mediano y largo plazo, por lo tanto siempre existirá una demanda de técnicos y profesionales mineros.
Diferentes investigadores han señalado que existiría un déficit alarmante de personal capacitado que atienda la demanda de estos nuevos centros productivo, por ejemplo Augusto Baertl, presidente de la buscadora de talentos Downing Teal, señalaba en el 2010 que “Solo el 8% de los ingenieros de minas egresados de las universidades locales logra obtener trabajo, esto pese a que la demanda de esta especialidad es mucho mayor en el mercado”. Este déficit, indudablemente, se debería per se, a que no existe el suficiente número de personal técnico, así como, a que el personal existente no tiene las competencias que el desarrollo tecnológico que viene alcanzando la industria minera en general necesita. Hoy la industria minera tiene nuevas tecnologías y hace uso de la automatización en algunas operaciones específicas.

Si no tenemos los técnicos o profesionales que la industria minera requiere podemos pensar que con una fuerte campaña de los actuales centros educativos podemos solucionar el problema. Pero si la brecha está en las competencias, entre lo requerido y lo que los técnicos o profesionales pueden ofrecer, la solución se hace más complicada.

Una de las formas de disminuir la brecha de las competencias está en que los técnicos o profesionales se preparen más acorde con nuestra realidad; es decir por ejemplo, un técnico o profesional químico o metalúrgico antes de formarse enteramente en metalurgia se forme en procesamiento de minerales debido a que el mercado precisa técnicos o ingenieros en esta área de la metalurgia o en el caso de técnicos en minería o ingenieros de minas, la preparación por técnicos o ingenieros formados en operaciones mineras es la que debería privilegiarse.

Adicionalmente, la fuerte relación entre los centros de enseñanza y las empresas productivas debe ser el accionar diario debido a que es la única forma de conocer lo que el empleador realmente necesita. Las pasantías o prácticas pre profesionales desarrolladas en las diversas operaciones y procesos que se desarrolla en la minería favorecen a este proceso de cierre de la brecha entre la demanda y la oferta en lo relacionada a las competencias requeridas para un eficiente desempeño profesional.

En el pasado, algunas empresas como Cerro de Pasco Corporation y luego Centromin Peru desarrollaron, inicialmente el Plan Cerro y luego el Plan Centromin, que eran  modelos de preparación de profesionales que pudieron adecuarse a sus necesidades, recién graduados recibían cursos sobre temas que jamás fueron vistos en sus procesos de formación, por ejemplo: administración, recursos humanos, liderazgo y seguridad. Por otro lado, una fuerte práctica en las mismas operaciones minero metalúrgicas permitía esa adaptación. Si a ello se sumaban el entendimiento de la política de la empresa con lo que hoy conocemos como visión, misión y valores de las organizaciones la formación era completa. El resultado era un profesional que se adaptaba totalmente a sus requerimientos. En la actualidad Southern Peru también lo practica


Las competencias necesarias
Indudablemente el proceso educativo hoy día está buscando acercarse a ese modelo, primero focalizando la formación técnica o de ingeniería a los requerimientos reales y por otro lado, incidiendo fuertemente en las competencias administrativas y en las llamadas competencias blandas donde las comunicaciones (escuchar, entender y responder apropiadamente; hacer presentaciones, sostener conversaciones inteligentes; escribir clara, efectiva y creativamente), las relaciones humanas (igualdad y ecuanimidad en el trato; respeto a la dignidad de las personas; desarrollo y promoción; transparencia y ningún tipo de racismo), el trabajo bajo presión (entender la responsabilidad;  la naturaleza del trabajo; lograr que el trabajo sea hecho oportunamente; ser rápidos), liderazgo (visión, inspiración, responsabilidad con autoridad; transparencia en los gastos; empoderamiento y delegación; disciplina, iniciativa), el aspecto organizacional (orden personal; orden institucional; manejo de los tiempos; descentralizar; respeto por los plazos; seguridad frente a la confusión)  y la pasión por la minería (orgullo por la minería; abogar por la minería; representar a la minería dignamente; desarrollar competencias en los seguidores), son tópicos que deben desarrollarse fuertemente.

Más aún la exigencia de una formación holística será la meta hacia donde avancemos en el aspecto educativo, logrando que el profesional actúe con madurez e integridad en su entorno, a que demuestre flexibilidad y creatividad en la solución de problemas, desarrolle y mantenga relaciones gracias a sus habilidades interpersonales, demuestre una actitud de mejora continua, se comunique oralmente y por escrito en forma eficaz, demuestre habilidades participativas, aporte claridad a la toma de decisiones, aprecie el impacto humano en su entorno y se prepare para el proceso de aprendizaje permanente.

La industria minera no escapa a la exigencia del manejo de las competencias para un eficiente rendimiento en sus operaciones. La situación inestable del precio de los metales busca compensaciones como la competitividad que solo podrá lograrse con operadores con las competencias adecuadas. Nuestro país tiene las normas pero aun no exigimos que todo operador en la industria minera deba estar calificado y tener las competencias que se requiere. En este tema países como Australia, Sud Africa, México o Chile han avanzado enormemente y señalan con claridad las competencias que debiera tener todo operador. Pasan de las competencias específicas, es decir que debe saber un trabajador de minería subterránea como perforador o cargador de explosivo o de un trabajador de una planta concentradora como operar la chancadora o molino o la celda de flotación; a las competencias genéricas como seguridad y medio ambiente.

Indudablemente aquí los grandes actores son las empresas que requieren el personal calificado y el Estado que debe velar porque los peruanos se acerquen a tener las competencias que la industria minera requiere. La motivación del presente artículo recae en que la brecha se da por falta de oferta, pero habría que precisar que también se da por falta de oferta calificada.

Los programas que hoy vienen desarrollando sobre todo los nuevos proyectos van en el sentido de mejorar la oferta al preparar a sus futuros operadores en competencias que el centro productivo requerirá en su fase de operación. Lógicamente un adecuado diseño en la formación de personal técnico de los diferentes centros educativos puede ser un aporte eficiente para cerrar la brecha.


(*) Venancio Astucuri

Director del Departamento de Química
Universidad de Ingeniería y Tecnología

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