jueves, 5 de mayo de 2016

EDUCACION Y LA BRECHA ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA LABORAL MINERA 

Pese a los problemas que afronta la industria minera por la baja del precio de los metales, se vislumbran proyectos que deben empezar a operar en el mediano y largo plazo, por lo tanto siempre existirá una demanda de profesionales mineros.

Diferentes investigadores han señalado que existiría un déficit alarmante de personal capacitado que atienda la demanda de estos nuevos centros productivo, por ejemplo Augusto Baertl, presidente de la buscadora de talentos Downing Teal, señalaba en el 2010 que “Solo el 8% de los ingenieros de minas egresados de las universidades locales logra obtener trabajo, esto pese a que la demanda de esta especialidad es mucho mayor en el mercado”. Este déficit, indudablemente, se debería per se, a que no existe el suficiente número de profesionales, así como, a que los profesionales existentes no tiene las competencias que el desarrollo tecnológico viene alcanzando en la industria minera. Hoy por ejemplo, la industria minera tiene nuevas tecnologías y hace uso de la automatización en algunas operaciones específicas.

Si no tenemos los profesionales que la industria minera requiere podemos pensar que con una fuerte campaña de las universidades podemos solucionar el problema. Pero si la brecha está en las competencias, entre lo requerido y lo que los profesionales pueden ofrecer, la solución se hace más complicada.

Una de las formas de disminuir la brecha de las competencias está en que los profesionales se preparen más acorde con nuestra realidad; es decir por ejemplo, un ingeniero químico o metalúrgico antes de formarse enteramente en metalurgia se forme en procesamiento de minerales debido a que el mercado precisa ingenieros en esta área de la metalurgia o en el caso de ingenieros de minas, debería privilegiarse la preparación en operaciones mineras.

Adicionalmente, la fuerte relación entre universidades y las empresas mineras debería ser el accionar diario debido a que es la única forma de conocer lo que la empresa realmente necesita. Las pasantías o prácticas pre profesionales desarrolladas en las diversas operaciones y procesos que se desarrolla en la minería favorecen a este proceso de cierre de la brecha entre la demanda y la oferta en lo relacionada a las competencias requeridas para un eficiente desempeño profesional.

En el pasado, algunas empresas como Cerro de Pasco Corporation y luego Centromin Peru desarrollaron, inicialmente el Plan Cerro y luego el Plan Centromin, que eran  modelos de preparación de profesionales que pudieron adecuarse a sus necesidades, captaban recién graduados los que recibían cursos sobre temas que jamás fueron vistos en su formación, por ejemplo: administración, costos, recursos humanos, liderazgo y seguridad. Por otro lado, una fuerte práctica en las mismas operaciones minero metalúrgicas permitía esa adaptación. Si a ello se sumaban el entendimiento de la política de la empresa con lo que hoy conocemos como visión, misión y valores de las organizaciones la formación era completa. El resultado era un profesional que se adaptaba totalmente a sus requerimientos.

Las competencias necesarias
Indudablemente el proceso educativo hoy día está buscando acercarse a ese modelo, primero focalizando la formación a los requerimientos reales y por otro lado, incidiendo fuertemente en las competencias administrativas y en las llamadas competencias blandas donde las comunicaciones, las relaciones humanas, el trabajo bajo presión, el liderazgo, el aspecto organizacional y la pasión por la minería son tópicos que deben desarrollarse fuertemente.

Más aún la exigencia de una formación holística será la meta hacia donde avancemos en el aspecto educativo, logrando que el profesional actúe con madurez e integridad en su entorno, a que demuestre flexibilidad y creatividad en la solución de problemas, desarrolle y mantenga relaciones gracias a sus habilidades interpersonales, demuestre una actitud de mejora continua, se comunique forma eficaz, demuestre habilidades participativas, aporte claridad a la toma de decisiones, aprecie el impacto humano en su entorno y se prepare para el proceso de aprendizaje permanente.

La industria minera no escapa a la exigencia del manejo de las competencias para un eficiente rendimiento en sus operaciones. La situación inestable del precio de los metales busca compensaciones como la competitividad que solo podrá lograrse con ingenieros con las competencias adecuadas. Nuestro país tiene las normas pero aun no exigimos que todo profesional en la industria minera deba estar calificado y tener las competencias que se requiere. En este tema países como Australia, Sud Africa, México o Chile han avanzado enormemente y señalan con claridad las competencias que debiera tener todo profesional. Pasan de las competencias específicas a las competencias genéricas como seguridad y medio ambiente.

Indudablemente aquí los grandes actores son las empresas que requieren el personal calificado y el Estado que debe velar porque los peruanos se acerquen a tener las competencias que la industria minera requiere. La motivación del presente artículo recae en que la brecha se da por falta de oferta, pero habría que precisar que también se da por falta de oferta calificada.